Colección de artículos

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Exigir desde la confianza

“Generalmente ganamos la confianza de aquéllos en quienes ponemos la nuestra” (Tito Livio)

Iniciamos la pretemporada y todos empezamos dispuestos a exigir, a ser exigidos, y normalmente eso se asocia a carga física, volumen: sabemos que hay que pagar un peaje para “ponerse en forma”, y lo hacemos.
Yo voy a hablar de otra exigencia, la que puede ser sostenible más allá de este periodo. No debemos olvidar que la pretemporada es una época de fijación de hábitos y de relaciones, aunque no seamos conscientes constantemente de ello, está pasando en cada minuto de trabajo. Es donde vamos a construir las relaciones de confianza con nuestro equipo y nuestros jugadores. También construimos sus propias confianzas. Y eso tiene muchísimo que ver, por ejemplo, con la planificación de contenidos técnico-tácticos. No creo en la “planificación” basada en límites. Cuantas veces limitamos contenidos técnico-tácticos porque interpretamos que los jugadores no van a ser capaces de integrarlos? ¿Cuantas veces es el miedo del propio entrenador, o sus propios límites los que hacen que veamos a los jugadores “incapaces” de realizar determinadas cosas?

Algunas ideas para desarrollar la confianza del equipo en la pretemporada:

Trabajar sobre esta frase “Mi equipo es completo, creativo y lleno de recursos”. ¿Estoy en condiciones de creerme esto? Para mí, significa que el equipo está bien como está, que tiene la capacidad de encontrar respuestas a los problemas que aparezcan, entre ellos los retos de aprendizaje que les proponga como entrenador. Si no creo en mi equipo no voy a ser un buen entrenador para ellos, independientemente del nivel de baloncesto que yo tenga.

Invertir tiempo en conocerse y crear una buena relación; seguir la premisa “primero la relación, después la tarea”. Es bueno conocer qué espera el equipo de cada jugador, qué espera el jugador de ti como entrenador, qué está dispuesto a ofrecer, qué ayuda quiere recibir de los demás, etc… Damos demasiadas cosas por supuestas, incluso teniendo claro la importancia de lo anteriormente expuesto!

Planificación sobre mínimos, no sobre máximos, ni sobre tiempos. Invertir tiempo y esfuerzo en pensar qué debe conocer y saber ejecutar el jugador, en lugar de qué no debe hacer o ejecutar. Es un matiz pero cambia la perspectiva. Permitimos que juegue su baloncesto a partir de nuestras pautas. Es muy importante dejar claro qué es lo que quieres como entrenador, lo “agradable” y lo no tan agradable para el jugador. Y luego, que el jugador se sienta capaz de crear. Desde ahí, tambien es desde dónde un entrenador puede aprender de sus jugadores!! Parece que tenemos que saberlo todo para ser creibles. En realidad seremos creibles si nos mostramos imperfectos (en realidad es lo que somos).

Construir en paralelo las cuatro patas del equipo. La pata técnica, para cuanto antes, crear en el jugador la sensación y la necesidad de afinar detalles técnicos, y de que tú le vas a ayudar. La pata táctica, que cuanto antes conozca en qué espacios y momentos podrá desarrollar todo su potencial. La pata física, desde la perspectiva de salud, prevención y acondicionamiento general. Y todo, ensamblado con la pata mental-emocional, las intenciones que debemos poner todos y cada uno para crear y mantener el verdadero equipo, donde todo miembro se siente importante y sabe que los demás también se sienten así.

Estos cuatro puntos, entre otros, ayudan a construir la verdadera confianza, no la de palabra o la de palmada en la espalda. Cuando una persona (jugador) siente (no oye) que confías en ella, es capaz de todo. Estando en este punto, la exigencia del entrenador aterriza en el destinatario , lleva a cualquier deportista o jugador a un estado de alto rendimiento, que yo resumiría en dar mi cien por cien y trabajar para incrementar ese tope. Para resumir, os dejo con mi conclusión:

“Cuando la exigencia nace y se alimenta de la confianza, se exige diferente y sobretodo, llega diferente. Confía, luego exige!”

Y con una gran frase de Rudyard Kipling:

“Si encomiendas a un hombre más de lo que puede hacer lo hará. Si solamente le encomiendas lo que puede hacer, no hará nada”


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