Colección de artículos

Colección de artículos

La autoconfianza en el deporte
En otro artículo comentamos cómo las valoraciones que un deportista se hace sobre sí mismo y las realizadas por las personas de su entorno pueden influir en su autoconfianza.

Pero hay otros aspectos a tener en cuenta. Para ello, en primer lugar, definiremos dicho concepto. La autoconfianza es la creencia de que puedo realizar satisfactoriamente una conducta deseada. Es decir, la supone creer que el éxito se va a producir.

De tal manera que un deportista con confianza, cree en sí mismo y en su capacidad para adquirir las destrezas y competencias necesarias (mentales y físicas) que le permita alcanzar su máximo potencial. En cambio, un deportista sin confianza, duda de sí es lo bastante bueno o de si tiene la capacidad para adquirir las habilidades necesarias para conseguir su meta.

Teniendo esto en cuenta, creo fundamental que el deportista se pregunte, no si tiene confianza en sí mismo o no; sino en ¿puedo mejorar mis puntos débiles hasta tal punto que consiga mi objetivo?.

Esta reflexión conlleva un ejercicio personal de autoconocimiento ya que, antes de esa pregunta, el deportista debe saber cuáles son sus puntos fuertes y sus puntos débiles.

Imaginemos que somos un jugador de baloncesto de alto nivel, pero cuyos porcentajes de tiro libre son bajos. En primer lugar, el jugador tiene que ser consciente de ese punto débil y en 2º lugar, plantearse ¿puedo mejorar esos porcentajes?. Si se responde que sí, ya tiene bastante logrado, ya que esa actitud de mejora le guiará para buscar a un entrenador de tiro y a esforzarse al máximo para conseguir su objetivo. En este caso, mejorar el porcentaje de tiros libres.

La confianza del jugador en sí mismo (“Puedo mejorar mi porcentaje si entreno específicamente la mecánica de tiro”), el saber que si insiste en ello, si lo entrena puede mejorar, le permita movilizar sus energías para ponerse a ello. Y cuando uno entrena motivado, esforzándose, mejora considerablemente.

Esto que parece más sencillo en la mejora de un gesto técnico, es igual en la mejora de aspectos psicológicos. El deportista que por ejemplo, le cuesta concentrarse, se pone nervioso, etc., ha de preguntarse ¿puedo mejorar esto?. Si la respuesta es afirmativa supone un paso importante, ya que considera que esos aspectos puede superarlos, es decir, confía en que puede solventarlos. ¿Cómo? buscando un psicólogo deportivo y entrenando las técnicas y estrategias que éste le enseñe.

Y,¿cómo afecta la autoconfianza en el rendimiento?

La relación entre ambas variables tiene forma de U invertida, es decir, el rendimiento mejora a medida que aumenta el nivel de confianza, hasta un punto óptimo, a partir del cual un aumento adicional de confianza le corresponden disminuciones en los niveles de ejecución.

La autoconfianza óptima equivale a estar tan convencido de que se pueden alcanzar los objetivos marcados que se invierte un gran esfuerzo en ello, lo cual no significa necesariamente que el deportista vaya a tener una buena ejecución, pero es esencial si se quiere desplegar su potencial al máximo. En otras palabras, el deportista podrá cometer errores y/o tomar decisiones equivocadas, o perder esporádicamente la concentración, pero la creencia convencida en uno mismo le ayudará a afrontar los errores y las dificultades con eficacia y a mantener el esfuerzo que conduce al éxito.

Este nivel óptimo es distinto para cada deportista, por lo que resulta importante que cada uno conozca dicho nivel para poder regularlo y así rendir al máximo.

En cambio, el exceso o defecto de confianza hará que el rendimiento del deportista disminuirá. ¿Por qué?

Por un lado, los deportistas con exceso de confianza consideran que no tienen porqué prepararse o esforzarse para realizar su cometido, por tanto, su rendimiento disminuye. En otras ocasiones, los deportistas pueden mostrar un exceso de confianza, tratando de disimular sus dudas e indecisiones.

Por otro lado, algunos deportistas con las destrezas físicas necesarias para lograr el éxito, pueden tener falta de confianza en su capacidad para ejecutarlas en condiciones de presión. Las dudas sobre uno mismo debilitan el rendimiento ya que crean ansiedad, dificultan la concentración y provoca indecisión ya que estos deportistas se centran más en sus puntos débiles que en sus habilidades, impidiéndoles fijar la atención en la tarea relevante.


Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *